Todos Somos Migrantes
- Axelo Mar

- 1 mar 2018
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Actualizado: hace 3 días
El proyecto Todos Somos Migrantes nació durante m último semestre de la carrera de Mercadotecnia en la UABC, campus Tijuana. En un inicio, fue creado como un proyecto escolar, con el objetivo de desarrollar un directorio en línea dirigido a la comunidad migrante de la región. Este directorio pretendía concentrar información útil sobre albergues, centros de apoyo, servicios médicos y otros recursos disponibles tanto en México como en Estados Unidos.
El proyecto trascendió rápidamente hasta convertirse en una experiencia colectiva. La estrategia incluía intervenciones artísticas en las que se invitó a artistas locales, estudiantes y ciudadanía en general a participar en la creación de murales en el antiguo bordo fronterizo de Tijuana. Esta iniciativa se sumó al movimiento Mural de la Hermandad, liderado por el artista Enrique Chiu, integrando esfuerzos de solidaridad y empatía hacia la comunidad migrante.

El primer momento del proyecto tuvo lugar a finales de 2017. En Tijuana, se convocó a la comunidad académica y artística, logrando la participación de docentes, creadores locales y medios de comunicación. A finales del mismo mes, la intervención se replicó en Mexicali, con la intención de expandir el mensaje por todo el estado.
A comienzos de 2018 se llevó a cabo un segundo momento en el canal de Tijuana, en el corazón de la ciudad. En esta ocasión, se contó con el apoyo del ayuntamiento, lo que permitió alcanzar una mayor proyección e integrar una campaña de salud comunitaria con la participación de personal médico municipal. Al mismo tiempo, se realizó un acopio de donaciones por parte de la ciudadanía, que acudía con bolsas de ropa para posteriormente distribuirlas en distintos albergues de la ciudad.

Para este punto, Todos Somos Migrantes había dejado de ser un proyecto escolar para consolidarse como un movimiento social en crecimiento. Actualmente, el proyecto mantiene abierta la posibilidad de un tercer momento que permita cerrar su ciclo de manera simbólica y permanente: la creación de una pieza escultórica que pueda ser donada a la ciudad como testimonio del esfuerzo colectivo y del mensaje de inclusión que le dio origen. Aunque esta etapa aún se encuentra en proceso de planeación, representa la continuidad natural de una iniciativa que logró articular arte, comunidad y acción social en la frontera.