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Personalidad Digital

  • Foto del escritor: Axelo Mar
    Axelo Mar
  • 22 abr
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 días


Siempre he pensado que el ser humano existe en tres planos simultáneamente.


En el primero está el cuerpo físico, el que nace para morir y reciclarse con la tierra. Es el plano tangible, el que habitamos de forma inevitable y finita.


En el segundo está la energía, aquello que nos une a todo; para algunos, incluso, la llaman alma. Es un plano menos visible, pero profundamente sentido, donde lo individual se conecta con lo universal.


Y en el tercero está la conciencia: ahí viven los sueños, la imaginación y el miedo a la muerte. Es el espacio interno donde interpretamos la realidad y le damos significado a nuestra existencia.


Internet surgió en los años 60 para uso militar; en los 80 se consolidó para uso general, pero fue hasta los 90 cuando apareció la primera red social. Así, el tercer plano encontró una extensión: primero como herramienta de comunicación y luego como un espacio digital donde socializamos, compartimos y registramos nuestra existencia.


Hoy, las nuevas generaciones nacen condicionadas: aprenden en Internet, juegan y socializan digitalmente. Existe una versión de nosotros que selecciona lo que comparte, expone secretos, promociona, vende y ofrece servicios en línea. En esta sociedad digital habita nuestra conciencia.

“Encontramos en las redes sociales esa aprobación que antes solo se hallaba en la religión, y así fue como Internet mató a Dios”.

Ahí validamos nuestra existencia, incentivamos el sentido de pertenencia y estimulamos nuestro ego. Hoy vivimos en una realidad dividida: una gran parte de la humanidad vive en Internet, donde trabaja, convive y socializa; y la otra, cada vez menor, en la realidad física, limitada únicamente por su acceso a Internet.


- Axelo Mar.



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